El azar una
vez más prorrumpió;
Helado y con
afanosa prisa,
Las cartas
encresparon un nuevo pronóstico,
La vida se
hacía explicita en el aire,
El presente
se desdibujaba, junto a cada interpretación,
Las alegrías
desaparecían pesadamente,
La lluvia
continuaba acida,
Los recuerdos
invalidados,
La muerte
alerta, las cartas flexibles,
Y,
El destino ¡putrefacto!