Oh! Risueños
miradores,
Que desvelan
el sin sabor de mi alma,
Cantados son
todos mis sentimientos
Involucrado
asimismo todo mí ser,
Tardes
remotas y efímeras lo traducen,
Cuando aún no
despierta el hambre,
Y,
Los
crepúsculos están marchitos,
El vaivén
del flemático minutero,
Ansias de
amanecer brota,
La carne
lucida termina evaporada,
EL miedo
forja magnos estragos,
Pero,
El refugio
subsiste sereno,
En la
incipiente ojeada mañanera,
Son sus ojos,
los que engendran trastornó,
Flexible es
mi materia terrenal,
Tropezando
con lo perdido, en los visuales,
Mi Néctar ineludible de vida,
Se descubre cavado allí.
Son sus ojos.
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